Cuando China apaga el deporte: de la NBA a Mbappé, la historia de los vetos que han sacudido al fútbol y al baloncesto

En octubre de 2019, un mensaje de siete palabras publicado en Twitter fue suficiente para desencadenar una de las mayores crisis comerciales de la historia de la NBA. Daryl Morey, entonces director general de los Houston Rockets, expresó su apoyo a las protestas prodemocráticas de Hong Kong y provocó una reacción inmediata en China. Las televisiones dejaron de emitir partidos, las marcas suspendieron acuerdos y la competición estadounidense terminó calculando sus pérdidas en cientos de millones de dólares. Siete años después, una broma de Kylian Mbappé sobre un meme que lo compara con Mao Zedong ha vuelto a demostrar hasta qué punto los intereses del deporte internacional pueden verse afectados por las decisiones de Pekín. La televisión estatal china CCTV ha suspendido las retransmisiones de LaLiga después de que el delantero del Real Madrid recordara, durante una entrevista, un montaje en el que aparecía su rostro superpuesto al de un dirigente chino al que se refirió como dictador. Aunque Mbappé no mencionó expresamente a Mao, la imagen hacía referencia al fundador de la República Popular China. El episodio ya le ha costado tres acuerdos publicitarios al futbolista y ha obligado a Javier Tebas a pedir disculpas para intentar preservar las relaciones comerciales de LaLiga con el país asiático. La reacción no constituye una excepción. Durante los últimos años, China ha interrumpido emisiones de diferentes competiciones y encuentros deportivos después de declaraciones consideradas ofensivas por sus autoridades o por empresas audiovisuales del país. Los casos de la NBA, Mesut Özil y Enes Kanter muestran cómo estos conflictos pueden alcanzar a clubes, patrocinadores y millones de aficionados que no han participado en las controversias. La NBA y el mensaje que costó 200 millones de dólares Todo comenzó el 4 de octubre de 2019. Daryl Morey, entonces máximo responsable deportivo de los Houston Rockets, compartió en Twitter una imagen con el lema «Fight for Freedom. Stand with Hong Kong», un mensaje de apoyo a las movilizaciones que reclamaban mayores libertades democráticas en la antigua colonia británica. La publicación apenas permaneció unas horas en su perfil, pero desencadenó una crisis que desbordó a los Rockets. La televisión estatal CCTV suspendió las emisiones de la NBA, empresas chinas interrumpieron sus relaciones comerciales y distintas plataformas retiraron productos vinculados a la franquicia de Houston. Morey eliminó el mensaje y publicó una explicación posterior, aunque el conflicto ya había adquirido dimensión internacional. La reacción de la NBA dejó al descubierto las tensiones entre la libertad de expresión y los intereses empresariales de la competición. Adam Silver, comisionado de la liga, defendió el derecho de Morey a expresar sus opiniones, mientras que otros protagonistas del campeonato cuestionaron las consecuencias de aquella publicación. Entre ellos estuvo LeBron James, que criticó al ejecutivo por no haber valorado suficientemente las repercusiones de sus palabras. La polémica dividió al baloncesto estadounidense entre quienes defendían la libertad de expresión de Morey y quienes cuestionaban el impacto de su intervención en un mercado estratégico. Las consecuencias económicas fueron importantes. Según las cifras comunicadas a…

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