
El histórico nacionalista reaccionó a la burla del presidente de la Xunta por sus lágrimas –»de rabia»– ante la falta de explicaciones por la relación que mantenía con el contrabandista cuando era alto cargo de la Consellería de Sanidade
Muere a los 90 años Xosé Manuel Beiras, el intelectual y dirigente del nacionalismo gallego más importante desde Castelao
“¡Tenga un poco de decencia!”. La imagen forma parte ya de la historia política gallega. Xosé Manuel Beiras, en aquel momento, portavoz de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), se plantó ante el escaño del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y descargó con fuerza su puño contra la madera mientras le gritaba que no era digno de su cargo. El detonante, la burla de Feijóo a las lágrimas de rabia del histórico nacionalista ante las explicaciones –nulas, según la oposición– de su relación con el narcotraficante Marcial Dorado tras la publicación por el diario El País de las vacaciones que disfrutaron juntos en el mar y la montaña.
Todo había empezado dos semanas antes, el 10 de abril de 2013. Aquel día, Alberto Núñez Feijóo, “cogido por la oreja por los grupos de la oposición” –en palabras del socialista Abel Losada– compareció en el Parlamento gallego para dar su versión sobre unas imágenes que databan del año 1995, cuando ya ocupaba el cargo de secretario general de la Consellería de Sanidade. Desde el estrado, el presidente de la Xunta consideró entonces un error haberse tomado las fotos y aseguró que sus palabras, diciendo “la verdad” acababan con la “infamia”. “No sabía que esa persona acabaría implicada en el narcotráfico. No tengo poderes adivinatorios com parece exigirme la oposición”. Para conocer los negocios de Dorado no hacía falta una bola de cristal: bastaba una hemeroteca. Un lustro antes, el narco ya había acaparado titulares vinculado a la famosa Operación Nécora, instruida por el juez Baltasar Garzón.
Los tres portavoces de la oposición –PSdeG, AGE y BNG– reclamaron la dimisión de Feijóo. Beiras, fiel a su estilo, fue el más contundente. “Usted viene aquí todavía a insultar a la oposición y a los ciudadanos que representamos y a la gente que está ahí arriba –añadió, señalando con vehemencia a las representantes de Madres contra la Droga que asistían al debate desde el público–representando a los que padecieron aquella peste en primera línea de fuego”. El líder de AGE no pudo reprimir las lágrimas. “Me hace usted llorar. De asco. De rabia. De indignación”.
Dos semanas después, los mismos protagonistas volvían a encontrarse en la sesión de control al presidente de la Xunta. En su intervención, Francisco Jorquera, del BNG, le achacó la falta de explicaciones en su anterior comparecencia. A Feijóo, la intervención le pareció “ridícula” y “sobreactuada”. “Sólo le queda hacer dos cosas: o sacarse el zapato o emocionarse tanto, tanto, tanto para ver si imita tanto, tanto, tanto al que no asume estas cuestiones”.
Ya en la segunda ronda de tantos, las cámaras muestran a Beiras pasando tras Jorquera, dispuesto a cruzar el hemiciclo con las manos en los bolsillos y plantarse ante el escaño donde Feijóo continuaba su intervención. “Señoría, quiero decirle, señoría…”. Feijóo trataba de continuar pero el nacionalista, que acababa de cumplir los 77 años, no se lo permitió. “Tenga usted decencia. No se merece ser el presidente de todos los gallegos”. Su mano derecha salió del bolsillo para golpear el escaño y, después, señalar al presidente. “¡Tenga usted un poco de decencia!”.


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