Un posible adelanto electoral vuelve a cobrar fuerza tras el rechazo del Congreso de los Diputados a los dos decretos de vivienda que pretendía impulsar el Gobierno. Durante los últimos meses (y años), el Ejecutivo ha conseguido superar distintas crisis de manera sucesiva, pero el calor de la calle y la tensión parlamentaria imperante hacen preguntarse si ésta será la última. A favor de convocar elecciones existe una idea sencilla: quizá el contexto político no vuelva a ser más favorable para el Gobierno, especialmente a vista de las dificultades que ya existen para gobernar en minoría. Sin embargo, hacerlo supondría también asumir un riesgo importante para el Ejecutivo frente a lo que reflejan actualmente las encuestas: una ventaja muy clara de PP y Vox frente a las muy limitadas opciones de Sánchez y compañía de revalidar el mandato. Según datos de El País, el promedio de sondeos sitúa al PP en cabeza, con aproximadamente un 33% de los votos. Detrás aparecen el PSOE, con un 26%, Vox, con un 18%, Sumar, con un 6%, y Podemos, con un 3%. Comparativamente a la última vez que los españoles tuvieron que meter una papeleta en las urnas, la evolución de los partidos resulta significativa: desde las elecciones de 2023, el PSOE ha retrocedido cinco puntos, mientras que Sumar y Podemos, considerados ahora por separado, han perdido conjuntamente otros tres. El PP, en cambio, no ha conseguido beneficiarse de esta caída y mantiene prácticamente el mismo nivel que entonces. Quien sí ha crecido de manera considerable es Vox, que ha pasado del 12% al 18% en estos tres años. Datos que reflejan un desplazamiento muy acusado hacia la derecha: en noviembre de 2019, los partidos de derecha (PP, Vox y Cs) reunían el 43% de los votos, exactamente el mismo porcentaje que alcanzaban entonces PSOE, Podemos y Más País. Cuatro años después, en 2023, la derecha consiguió el 45%, frente al 44% de la izquierda. La fotografía actual es bastante diferente: el promedio de las encuestas otorga alrededor del 52% a PP, Vox y Se Acabó la Fiesta (SALF), mientras PSOE, Sumar y Podemos se quedarían en torno al 36%. Una diferencia de entre 16 y 17 puntos entre ambos bloques no tiene precedentes en democracia para la derecha española. El PP, lejos de la absoluta Trasladando los porcentajes aportados a escaños, el PP se quedaría en los 137, lejos de la mayoría absoluta y exactamente los que tiene actualmente. El PSOE obtendría 107, catorce menos que ahora, mientras Vox alcanzaría 62, cerca de doblar sus 33 actuales. Sumar conseguiría 9 y Podemos apenas 3, muy lejos de los 31 que ambos partidos obtuvieron conjuntamente en 2023. Los 32 escaños restantes quedarían distribuidos entre otras formaciones, que ya demostraron ser decisivas en la anterior legislatura. Con estas cuentas, el PP estaría lejos de gobernar en solitario, pero podría, sin duda, hacerlo de la mano de Vox al sumar, entre ambos, unos 199 o 200 diputados, 23 más de los 176 necesarios para controlar…


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