El Partido Popular afronta el próximo ciclo electoral con una premisa que se ha convertido en eje vertebrador de la estrategia de Alberto Núñez Feijóo: reducir al mínimo los márgenes de incertidumbre. Tras varios años de oposición y después de una experiencia electoral que evidenció la distancia existente entre ganar unas elecciones y alcanzar el poder, la dirección nacional del partido ha iniciado un proceso de fortalecimiento simultáneo de tres ámbitos considerados estratégicos: el análisis demoscópico, la supervisión tecnológica de los procesos electorales y la capacidad de respuesta jurídica ante los grandes procedimientos judiciales que afectan al debate político nacional. Lejos de tratarse de movimientos aislados, las incorporaciones realizadas en Génova responden a una lógica común: construir una organización más precisa en la detección de oportunidades electorales, más rápida en la gestión de la información y más sólida en la defensa de sus posiciones políticas y judiciales. La demoscopia deja de ser una fotografía para convertirse en un mapa Uno de los cambios más significativos se encuentra en la estructura de análisis electoral. Feijóo ha situado a María Martín Revuelta al frente de una estrategia que busca transformar los datos en decisiones políticas concretas. Su incorporación desde el entorno de GAD3 representa algo más que un refuerzo técnico: simboliza el paso de una cultura basada en grandes encuestas nacionales a otra centrada en la microsegmentación territorial y sociológica del electorado. La dirigente popular trabaja con una premisa sencilla pero decisiva: el objetivo ya no consiste únicamente en conocer cuántos votantes apoyan hoy al partido, sino identificar dónde se encuentran aquellos ciudadanos que podrían hacerlo mañana. Municipios, distritos, barrios y segmentos demográficos se convierten así en unidades de análisis político tan relevantes como las tradicionales estimaciones nacionales. A su lado figura Carlos Poza, también procedente de GAD3 y especializado en segmentación y audiencias, en una apuesta por internalizar capacidades analíticas que históricamente se encontraban fuera de la estructura orgánica del partido. La estrategia busca convertir el conocimiento electoral en un activo permanente de Génova y no únicamente en una herramienta vinculada a las campañas. El reto de Vox y la búsqueda del votante pendiente La reorganización demoscópica responde igualmente a una necesidad política. El crecimiento de Vox en determinados segmentos del electorado conservador ha obligado al PP a refinar sus mecanismos de detección de voto potencial. La dirección nacional considera que parte de sus posibilidades de crecimiento dependen de localizar nichos electorales concretos, comprender sus motivaciones y adaptar los mensajes a realidades territoriales muy diferenciadas. En este contexto, la estrategia electoral deja de estar basada exclusivamente en la movilización generalista y evoluciona hacia una lógica de precisión, donde cada territorio es interpretado como una realidad política singular y cada elector potencial como una oportunidad específica de crecimiento. La inteligencia artificial entra en la sala de máquinas electoral El segundo pilar de esta transformación se encuentra en el ámbito tecnológico. Génova ha comenzado a utilizar una aplicación diseñada para que interventores y apoderados transmitan en tiempo real los resultados obtenidos en los…


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