El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ya maneja una fecha para las próximas elecciones generales: marzo de 2027. No lo planteó este lunes como una información cerrada, sino como una «hipótesis», pero dedicó buena parte de su intervención en un acto en Toledo a explicar por qué considera que Pedro Sánchez podría optar por adelantar las urnas y evitar así llegar a las municipales y autonómicas de mayo con el desgaste acumulado del Gobierno. Page lanzó esta previsión durante la presentación del libro ‘Cómo ganar unas elecciones. 11 campañas electorales que han revolucionado la comunicación política’, del consultor César Calderón. Un acto sobre estrategia electoral que terminó convertido, inevitablemente, en un análisis sobre el escenario político que espera a España durante los próximos meses. La tesis del dirigente socialista parte precisamente de lo ocurrido en 2023. Page considera que el resultado de las generales del 23 de julio no puede entenderse sin las autonómicas y municipales celebradas semanas antes y, particularmente, sin el impacto que provocaron entre parte del electorado los acuerdos del PP con Vox para gobernar en distintas comunidades autónomas y ayuntamientos. «Es una hipótesis», admitió sobre marzo. Pero su razonamiento pasa por invertir ahora aquel calendario. Si las generales se celebrasen antes, las negociaciones posteriores para formar Gobierno coincidirían prácticamente con la precampaña de las elecciones municipales y autonómicas, previstas para el 23 de mayo de 2027, y podrían condicionar a su vez esa segunda cita con las urnas. El presidente castellanomanchego entiende además que Sánchez lo tendría complicado para retrasar las generales hasta después de las municipales. A su juicio, dejar primero que alcaldes y presidentes autonómicos socialistas afrontasen las urnas podría interpretarse como un intento del líder del PSOE de «esconderse» detrás de sus candidatos territoriales y permitir que fueran ellos quienes asumieran un eventual voto de castigo de carácter nacional. Los 210 diputados de PP y Vox Pero Page no dibujó precisamente un escenario cómodo para la izquierda. El presidente regional puso el foco en las encuestas que vienen situando a PP y Vox cerca, e incluso por encima en algunos casos, de los 210 diputados. La advertencia no es nueva en la izquierda. Gabriel Rufián también puso ese número sobre la mesa la pasada semana en el Congreso, recordando que los últimos sondeos sitúan al bloque conservador y de extrema derecha en una horquilla aproximada de entre 194 y 213 escaños. Para Page, alcanzar los 210 supondría cruzar una «frontera realmente peligrosa». Esa cifra equivale a los tres quintos del Congreso necesarios para aprobar determinadas reformas constitucionales, aunque una modificación de la Carta Magna requiere también cumplir los requisitos previstos para el Senado y, dependiendo de qué parte se pretenda modificar, el procedimiento puede exigir mayorías superiores, disolución de las Cortes y referéndum. El aviso cobra especial importancia por el crecimiento de Vox, que está condicionando también la estrategia del Partido Popular. Page, sin embargo, cree que la formación de Santiago Abascal terminará retrocediendo conforme se acerque el momento de votar. El…


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