Alberto Núñez Feijóo ha decidido que, al menos públicamente, no hay fisuras en su relación con Isabel Díaz Ayuso. El líder del PP ha viajado este sábado a Getafe para arropar a la presidenta madrileña y lanzar, con toda la escenografía posible, la carrera electoral hacia 2027. «Vamos a ganar con ganas», ha proclamado, apropiándose del lema que llevó a Ayuso a la mayoría absoluta en 2023. El mensaje ha buscado despejar cualquier duda: Feijóo está con Ayuso. Y Ayuso está con Feijóo. Pero precisamente por eso la imagen adquiere especial relevancia. Porque ha llegado después de semanas en las que la presidenta madrileña ha atravesado una de sus situaciones políticas más incómodas, con la polémica por la compra de un lujoso ático en Chamberí todavía sobre la mesa. «Estoy muy orgulloso del Partido Popular de Madrid», ha proclamado Feijóo. Una frase aparentemente rutinaria que, en el actual contexto, funciona como una declaración de intenciones. El presidente del PP no ha querido abrir ninguna grieta y ha optado por arropar a Ayuso en lugar de someter sus explicaciones a un mayor escrutinio. El problema es que la controversia no desaparece porque el partido cierre filas. La Comunidad de Madrid sostiene que la compra del inmueble respondía a la necesidad de disponer de una sede temporal mientras se realizan obras en la Puerta del Sol y considera que ya ha ofrecido explicaciones suficientes. Pero las dudas sobre una operación de varios millones de euros, la utilidad real del inmueble y las condiciones en las que se tomó la decisión han alimentado un debate político que el Gobierno madrileño pretende dar por terminado. Feijóo, por ahora, ha elegido creer a Ayuso. Ya en agosto defendió que la Comunidad le había trasladado sus argumentos y que había dado «todas las explicaciones que considera oportunas». Este sábado ha ido un paso más allá: ha convertido el acto en una demostración pública de confianza. Feijóo necesita a Ayuso y Ayuso necesita a Feijóo La fotografía tiene una lectura política evidente. Feijóo necesita un Madrid fuerte para afrontar 2027 y Ayuso necesita que Génova no convierta sus problemas en una batalla interna. De ahí el abrazo político. Feijóo ha presentado Madrid como «la suma de todos», «la capital de todos» y la gran «alternativa en España». Y ha situado a Ayuso y al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en primera línea de una batalla electoral que pretende convertir en un plebiscito contra Pedro Sánchez. «Vosotros le ganáis a los ministros y yo le gano al presidente. Vamos a ganarles a todos», ha dicho. El problema es que el discurso de Feijóo corre el riesgo de simplificar una realidad bastante más incómoda. El PP no solo tiene que convencer a los madrileños de que sus candidatos pueden ganar al PSOE y a sus socios. También tiene que convencer de que detrás de esa maquinaria electoral existe una gestión transparente y ejemplar. Y ahí es donde el caso del ático vuelve a aparecer. Porque cuanto más contundente…


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