El "chao, pescao" de Ayuso le complica la salida a la crisis del ático

La estrategia de comunicación diseñada para subsanar la crisis del ático de ‘ultralujo’ de Chamberí amenaza con producir el efecto contrario. Isabel Díaz Ayuso ha optado por elevar el tono noventero, reducir el asunto a una operación ya concluida y reclamar que se deje de «estirar el chicle». Pero la fórmula elegida para pasar página —»está en venta, chao pescao»— no ha disipado las dudas: las ha devuelto al centro de la escena. Y lo ha hecho, además, después de que Alberto Núñez Feijóo reclamara explicaciones a Patrimonio de la Comunidad de Madrid sobre una adquisición de 6,3 millones de euros cuyo supuesto destino como oficina temporal está rodeado de interrogantes. La dificultad para Ayuso no reside únicamente en el inmueble. El problema político es más profundo: la sucesión de explicaciones, rectificaciones, silencios y nuevos argumentos ha terminado convirtiendo la comunicación de la crisis en parte de la propia crisis. La operación que pretendía presentarse como una decisión patrimonial instrumental ha acabado instalada en el debate público como una cuestión de transparencia, oportunidad y credibilidad. Una salida comunicativa que no cierra el relato Ayuso sostuvo este lunes que ya había ofrecido todas las explicaciones posibles y que seguir respondiendo a preguntas sobre el inmueble únicamente prolongaría artificialmente la polémica. «No se puede estirar más este chicle», afirmó, antes de rematar con el «chao pescao» que inmediatamente se convirtió en el titular de la jornada. La presidenta volvió a defender que el inmueble era un espacio «destinado a oficinas» y que podía albergar despachos. Sin embargo, esa explicación convive con una circunstancia difícil de esquivar: la Comunidad decidió poner a la venta el ático pocas semanas después de que trascendiera su adquisición. Planifica Madrid compró el inmueble en abril por 6,3 millones de euros y posteriormente lo sacó al mercado por 6,69 millones, mientras el Ejecutivo madrileño argumentó que los recursos obtenidos se destinarían a la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios de la Sierra Oeste. El problema comunicativo es evidente: una operación presentada inicialmente como solución temporal a las obras de la Real Casa de Correos terminó convertida en una compraventa de ida y vuelta cuya finalidad inicial sigue generando preguntas. El ático que nunca terminó de ser una oficina La controversia se alimenta de elementos objetivos que dificultan una clausura política basada exclusivamente en la repetición del argumento oficial. El inmueble tiene unos 485 metros cuadrados y una terraza de aproximadamente 200. Fue adquirido por Planifica Madrid el 14 de abril y, según la información publicada por EL PAÍS, la operación no figuraba en el portal de transparencia ni en las cuentas anuales de la sociedad pública. La justificación ofrecida por el Gobierno regional fue que serviría para alojar temporalmente las oficinas de Presidencia mientras se acometían las obras en la Real Casa de Correos. Pero las dudas sobre la compatibilidad del inmueble con ese uso terminaron siendo precisamente uno de los principales focos de la controversia. El propio Feijóo señaló que Patrimonio debía explicar por qué…

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