El PP agita en Bruselas la crisis de Ceuta y reclama una respuesta europea ante la presión migratoria

La Delegación española del Partido Popular Europeo convoca una concentración el 2 de septiembre en Bruselas para respaldar a la ciudad autónoma y reivindicar el papel de las instituciones comunitarias en la protección de la frontera exterior La Delegación española del Partido Popular Europeo (PPE) ha convocado para el próximo 2 de septiembre, Día de Ceuta, una concentración ante el Parlamento Europeo para expresar su respaldo a la ciudad autónoma tras la crisis migratoria desencadenada a finales de julio. El acto, previsto a las 12.00 horas en la plaza de Luxemburgo, junto a la explanada Simone Veil, pretende reunir a eurodiputados, funcionarios y trabajadores de la Eurocámara bajo una premisa: trasladar un mensaje de solidaridad con los ceutíes y de unidad política ante una situación que ha desbordado las dimensiones estrictamente migratorias. La iniciativa, promovida por la Delegación española del PPE y encabezada por su jefe, Esteban González Pons, invita al resto de fuerzas políticas a participar «por encima de cualquier diferencia política». El objetivo declarado es que las instituciones europeas visualicen su apoyo a una ciudad que constituye una de las fronteras exteriores de la Unión y que, en palabras del dirigente popular, ha sufrido uno de los episodios de presión fronteriza más graves de los últimos años. La convocatoria llega casi un mes después de la entrada masiva registrada el 30 de julio, cuando decenas de miles de personas intentaron acceder irregularmente a Ceuta desde Marruecos. El Ministerio del Interior cifra en torno a 72.000 las personas que llegaron a entrar en la ciudad autónoma, mientras que el propio departamento ha señalado posteriormente que más de 70.000 habían abandonado ya Ceuta. Una crisis que trasciende la frontera La dimensión del episodio ha convertido a Ceuta en un asunto europeo. La magnitud de la llegada, la presión sobre los servicios públicos, la situación de los menores no acompañados, las dificultades de retorno y el elevado coste humano han situado nuevamente en el centro del debate comunitario la vulnerabilidad de las fronteras exteriores de la Unión. El Gobierno español ha defendido la cooperación con Marruecos como uno de los elementos determinantes para revertir la situación. El Ministerio del Interior sostiene que ambos países reforzaron su coordinación para impedir nuevos intentos de entrada y facilitar el retorno de quienes accedieron irregularmente. La Comisión Europea, por su parte, ha respaldado la cooperación hispano-marroquí y ha reclamado que se complete el retorno de quienes permanezcan irregularmente en Ceuta. Bruselas ha ofrecido además apoyo a España mediante sus agencias especializadas y recursos comunitarios. La Comisión ha señalado que Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea están preparadas para prestar asistencia si las autoridades españolas la solicitan, al tiempo que ha destacado la necesidad de combatir las redes de tráfico de personas y la desinformación utilizada para estimular nuevos intentos de entrada. El episodio se produjo, además, en un momento especialmente delicado para la política migratoria europea. El Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea comenzó a aplicarse el…

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