El presidente de Vox, Santiago Abascal, no piensa ceder un milímetro en sus pactos con el Partido Popular (PP), ni si quiera al máximo nivel. Las derechas ya están pensando en cómo repartirse el Gobierno de España a casi un año de las próximas elecciones generales, pese al mala experiencia que supuso vender la piel del oso antes de conocer los resultados de los comicios de 2023, y el líder ultra está marcando el camino que Alberto Núñez Feijóo deberá recorrer si quiere llegar a La Moncloa. La ultraderecha ha doblado el brazo al PP en todas las Comunidades Autónomas donde sus votos eran necesarios y se han formado gobiernos de coalición y su intención es replicar la estrategia a nivel nacional. La prioridad nacional es la principal bandera que porta Vox y no piensa renunciar a ella. El propio Abascal, según publica Artículo14, ha adelantado que exigirá que esta figura racista se incluya también en un futurible acuerdo posterior a la cita con las urnas de julio de 2027. Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía ya recogen estas dos palabras en sus pactos de legislatura y Feijóo ha asegurado estar «muy tranquilo» si su inclusión es la mayor crítica generada por los acuerdos. Sin embargo, la principal diferencia es que la materia migratoria es una cuestión nacional y, de incluirse la figura de la ‘prioridad nacional’, las personas migrantes podrían enfrentar una discriminación formalizada en una ley de carácter estatal. La barrera constitucional y el Tribunal garante de la Carta Magna podrían ser, entonces, el único parapeto. La postura de Vox no es una novedad, pues los propios acuerdos autonómicos ya apuntan a que se deberá hacer todo lo posible para impulsar modificaciones en la Ley de Extranjería para que las personas con nacionalidad española tengan prioridad en el acceso a ayudas y servicios públicos. «Se instará la modificación de la Ley Orgánica 4/2000 y cuantas disposiciones normativas dificulten la consecución efectiva de lo anterior», recogen los pactos suscritos por ambas formaciones, refiriéndose a una amplia gama, incluyendo la sanidad o la vivienda. Feijóo ya ha dejado claro en más de una ocasión que suscribir un pacto ultraderechista con Vox no sería un problema, por lo que puede anticipar que esta será una de sus políticas si logran un Gobierno de coalición. «Mi objetivo es gobernar en solitario. Ahora bien, no voy a demonizar a un partido que es el tercer partido de España, que más de tres millones de españoles dicen que le van a votar. Yo soy un demócrata», ha dejado claro el presidente del PP. No obstante, y pese a que ambas fuerzas parecen dar por sentado que obtendrán la mayoría suficiente en la próxima cita con las urnas, desde el PP gustarían de que Vox no se presentasen en algunas provincias en las que cosechan malos resultados para que, de esta manera, su voto fuese a parar a las listas de Feijóo. Los de Abascal rechazan esta posibilidad de plano. Para ver cómo finalmente…


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