En el programa Mañaneros 360, el presentador Javier Ruiz calificó de demagógico y resbaladizo el argumento de la Comunidad de Madrid, que niega de forma categórica la existencia de un colapso sanitario en sus hospitales. Para desmontar esta versión y respaldar su afirmación, el periodista mostró en directo los datos que los propios trabajadores están reportando desde dentro del Hospital de La Paz. Según detalló, la Sala 1 de urgencias cuenta con 12 camas instaladas pero albergaba en ese momento a 26 pacientes, una cifra que el presentador definió directamente como el triple de su capacidad real. La situación en la Sala 3 no era mucho mejor, ya que disponía de 31 camas pero acumulaba 53 pacientes, rozando el doble de su ocupación prevista. Con estos números sobre la mesa, Ruiz concluyó que existe una saturación absoluta del sistema sanitario y subrayó que los recortes mantienen a los trabajadores completamente desbordados frente a la avalancha de ingresos. La cruda realidad desde dentro: el relato de Guillén del Barrio En conexión directa desde el mismo centro hospitalario, el enfermero Guillén del Barrio fue contundente al responder a quienes desde las instituciones niegan la saturación. Su mensaje para ellos fue muy claro: les invitó a llevar a su propia abuela a esas urgencias para que se pase once días esperando una cama en los pasillos. El sanitario actualizó los datos de ocupación en el instante del directo, señalando que los profesionales seguían literalmente con el agua al cuello. En ese preciso momento, alertó, la Sala 1 de 12 camas albergaba a 17 pacientes, mientras que la Sala 3 de 32 camas atendía a 41 personas. A pesar de que el día anterior se había reabierto a toda prisa una parte de la sala clausurada para intentar aliviar la presión, Del Barrio denunció que la gerencia del hospital sigue manteniendo plantas enteras cerradas a cal y canto. Además, el enfermero alertó de una grave desorganización interna, explicando que en la sala recién reabierta nadie les había especificado el protocolo a seguir, ignorando incluso a qué médico debían avisar si el estado de un paciente empeoraba. Según su testimonio, se trata de una situación crítica de la que llevaban semanas advirtiendo en vano. Varios directivos, relató, visitaron las urgencias hasta el último día y, a pesar de saber perfectamente lo que se venía encima, procedieron con los cierres de camas estivales de todos modos. Maquillaje de datos y una plantilla hundida Más allá del evidente hacinamiento de los enfermos, el profesional sanitario destapó lo que consideró claras maniobras de la gerencia para maquillar las cifras de saturación. Del Barrio denunció que hace unas semanas se cambió el sistema informático de ingresos para que los pacientes ubicados en ciertas áreas consten técnicamente como ingresados, camuflando así su tiempo de espera. Puso como ejemplo flagrante a los pacientes derivados a la Sala 6, a quienes ya se les cuenta oficialmente como ingresados a pesar de encontrarse hacinados en una sala diáfana que cuenta con un solo…


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