Esta semana salía a la luz que la Comunidad de Madrid había comprado un ático de 485 metros cuadrados en Chamberí para que la presidenta regional utilice el inmueble como espacio de trabajo «durante la rehabilitación de la Real Casa de Correos, cuyos trabajos comenzarán en agosto». El sitio se encuentra en la planta novena de un portal del paseo del General Martínez Campos, un edificio residencial situado en una de las principales arterias del pudiente barrio madrileño, según cuenta la noticia adelantada por El País. Relación con Epstein La información señalaba que la vendedora del ático había sido la escritora Astrid Gil-Casares, quien apareciera en los archivos de Jeffrey Epstein. Ex mujer del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino Calvo-Sotelo, tiene decenas de mensajes con Epstein que demuestran un vínculo entre ella y el financiero, al menos, entre 2017 y 2019, según contaba el mismo medio de comunicación hace unos meses. La protagonista de estas líneas dejó por escrito su reacción a la detención del pederasta en sus últimos mensajes difundidos, que quedaron sin responder. «Pensando en ti. Siento lo que he leído en las noticias. Espero que todo vaya bien. Besos». Estas líneas, fechadas a 7 de julio -el día de antes, Epstein fue detenido en el aeropuerto de Nueva Jersey- ponen fin a una lista de mensajes que las partes se enviaron durante bastante tiempo. El inicio del intercambio de correspondencia data de diciembre de 2017, cuando todavía se comunicaban vía mail. Por aquel entonces, cuando ya pesaba sobre Epstein una condena por buscar servicios de prostitución de niñas de 14 años y había sido liberado de prisión tras cumplir 13 meses de los 18 que correspondían a aquella pena, los dos hablaban sobre todo del borrador de un libro en el que estaba trabajando Gil-Casares. En septiembre de 2018, hay un nuevo intercambio de mails en el que él le pide que pase el borrador del texto por un traductor si quiere que se lo vuelva a leer y ella agradece su tiempo. Los siguientes mensajes hechos públicos tras la descalificación de documentos no llegan hasta abril de 2019, cuando el canal de comunicación cambia. Desde ese momento, el correo deja espacio al Whatsapp, por donde comparten artículos, canciones, imágenes o recomendaciones literarias. Algunas de esas conversaciones versan sobre lo «apuesto» que se ve Epstein con traje o contienen intentos de ella para coincidir con él en París, aunque el estadounidense solo responde con monosílabos y sin mostrar mucho interés. Finalmente, terminan quedando en verse vía Skype, a petición de él. En mensajes fechados a 26 de abril de 2019, ella ahonda sobre su situación personal, que pasa por una ruptura con su pareja, una nueva mudanza de casa y la muerte de un ser querido. Estas conversaciones confirman el tono íntimo entre ellos a través de mensajes como los que se muestran a continuación. «Ha sido una semana dura emocionalmente (y normalmente soy bastante fuerte). ¿Vienes a Europa la próxima semana? ¿Por qué no paras…


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