Vox busca blanquearse bajo el ala de las grandes empresas que cobija al PP

La ultraderecha ya ha recorrido un largo camino en la senda de blanquearse como parte normal de las instituciones, que llegará a su destino si, tras las próximas elecciones generales, consiguen entrar en La Moncloa. Una vez que el Partido Popular ya les ha normalizado como socio de Gobierno en las comunidades autónomas y ha adoptado parte de su discurso, Vox se busca ahora las habichuelas por su cuenta. El partido de Santiago Abascal persigue el apoyo de las grandes empresas, que es fundamental si quiere instalarse como una pieza que encaje en el puzle de la derecha. En ese sentido, la cúpula de Vox está acercándose ya al Ibex 35, que reúne a las compañías más poderosas de España, en reuniones con algunos de sus directivos. Según El Confidencial, los ultras quieren trasladar a las grandes corporaciones la imagen de partido de Estado y válido para un Gobierno, que una vez consiga el favor social que persigue pueda ser un actor relevante para el poder económico del país. El momento de iniciar esta fase de su plan no es casual. Alberto Núñez Feijóo lleva ya semanas en una ronda de acercamientos a sectores empresariales clave para su estrategia. El PP ha arriesgado todo a eso que su líder llama «debates valientes», postrándose ante el discurso de la patronal y su presidente, Antonio Garamendi, relacionando el absentismo laboral fraudulento con las bajas médicas. Esto fue la semana pasada, en un acto con los empresarios del País Vasco, con el que buscó presionar al PNV convenciendo a su sustento ideológico, como ya hiciera con Junts ante los empresarios catalanes. Vox suelta la mano del PP La premisa de Vox es clara: «Tenemos que dejar de dar miedo», dicen al citado medio. Esto forma parte de su propio proceso de blanqueamiento, pero también es un trámite necesario para el PP si, en un futuro, quieren formar un gobierno nacional con la ultraderecha. De hecho, sin todos los años en los que los de Feijóo han hecho completamente normal aceptar –e incluso defender- las tesis xenófobas y racistas de los de Abascal, no habrían llegado a este punto. Es el propio líder de la formación el que comanda esos acercamientos al Ibex, acompañado de dos de sus más fieles acólitos. Por un lado, el secretario general del Grupo Parlamentario en el Congreso y adalid del discurso neoliberal de Vox, José María Figaredo, y por otro el número dos de Abascal, el vicepresidente nacional y líder en Cataluña, Ignacio Garriga. «Vamos a cambiar de verdad las cosas desde las regiones como anticipo, como previa del Gobierno de la nación», afirman desde el partido. En Vox están convencidos de que sus tesis neoliberales pueden estar al servicio de las grandes empresas, como complemento a la dinámica que suele regir los Gobiernos del PP. «Nosotros estamos aquí a disposición, intercambiamos opiniones y les pasamos la pelota: queréis cambiar tal cosa, pues pasadnos un papel», dicen. El proceso que ha seguido Vox, desde la reacción de protesta…

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