Si hace apenas un mes la conversación política la copaban las posibilidades que tenía Alberto Núñez Feijóo de hacer prosperar una moción de censura, ahora la historia se quiere repetir. La diferencia es que, una vez el líder del Partido Popular protagonizó un hostil acercamiento a los empresarios catalanes en Barcelona, en el que no tendió ningún puente hacia uno de los sustentos ideológicos de Junts, ahora parece poco creíble que su próximo encuentro con el tejido empresarial del País Vasco vaya a hacerle avanzar en esa dirección. El escenario de hacer caer al Gobierno de Pedro Sánchez por sus propios medios está completamente descartado. Más aún después de que tótems del PP como José María Aznar o Isabel Díaz Ayuso respondieran a mordiscos al intento de Feijóo de meter la mano en la jaula de los socios nacionalistas, a los que necesita. El camino del popular es ahora otro. Feijóo viaja este martes a Bilbao para reunirse con empresarios vascos, que ejercen una influencia muy similar en la política de la región a la de sus homólogos catalanes, como guía en las políticas del Partido Nacionalista Vasco (PNV). El líder de la oposición sí tratará de seducirles con sus palabras, pero el objetivo ya no es tanto convencer a los ejecutivos de que tenerle a él en la Moncloa les será más útil, y conseguir así presionen a la referencia en la centroderecha para que lo apoye. Feijóo trata ahora de competir con el PNV en su propio terreno. Su objetivo es lanzar un mensaje al tejido empresarial vasco de que el partido que preside Aitor Esteban ya no es de fiar, al haberse abandonado al ‘sanchismo’. Esto a pesar de que los jeltzale han dejado de ser uno de los socios más fieles del Gobierno, y ya piden abiertamente el fin de la legislatura, a tenor de las causas judiciales que rodean al Partido Socialista. Feijóo replica su estrategia en Barcelona Al igual que hiciera ante el Cercle d’Economía, el escenario en Barcelona donde hace poco más de un mes se contaba la actualidad política en sus distintos actos, Feijóo va a lanzar un órdago a las empresas vascas. La diferencia es que, si bien entonces dijo que no iba a buscar «atajos ni tampoco pedir ni regalar favores», la moción de censura todavía estaba entre sus planes, aunque no llegó a plantearse dar el paso ante el hecho de que no le daban los números, y para no convertir un momento delicado para el Ejecutivo en una derrota para el PP. Ahora, el objetivo es presionar al PNV y a Junts de cara a las elecciones generales. Aunque Sánchez asegura que agotará la legislatura, lo más seguro es que se convoquen si el presidente no consigue aprobar los presupuestos que pretende presentar en 2026, y por eso Feijóo se apresura a empezar a agitar el avispero de los socios. Esto, además de demostrar que el líder de la oposición -como el presidente- pretende iniciar ya la campaña…


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