Las elecciones son la clara prioridad y deseo del Partido Popular, en cuyas filas ya se fantasea nuevamente con un gobierno capitaneado por Alberto Núñez Feijóo como ya pasó en 2023. Los ‘populares’ afrontan el posible adelanto electoral con una mezcla de confianza y cautela, y según fuentes del entorno del gallego, éste considera que a Pedro Sánchez le resultará difícil encontrar un momento favorable para acudir a las urnas con el contexto imperante. La fecha, sostienen los populares, sería secundaria: cuanto más se prolongue la legislatura, mayor podría ser el desgaste del Gobierno. Quieren elecciones, el cuándo es lo de menos para ellos. Cabe tener en cuenta, además, el factor Vox: las encuestas determinan que es improbable que los de Feijóo alcancen la mayoría absoluta, por lo que es casi seguro que necesitarán a los de Santiago Abascal para gobernar, con el consiguiente precio de responsabilidades gubernamentales para la extrema derecha. En público, Feijóo se muestra dispuesto a exigir comicios «cuanto antes» y pretende convertir esa petición en uno de los principales mensajes del PP durante las próximas semanas. En privado, sin embargo, su equipo pide prudencia. La dirección popular empieza a trabajar sobre distintos escenarios y a elaborar posibles equipos de Gobierno, aunque admite que todavía existen importantes vacíos, especialmente en los llamados Ministerios de Estado. En cualquier caso, la decisión última de la convocatoria electoral corresponde a Sánchez, y una parte importante de los dirigentes cercanos a Feijóo considera que el presidente saldría perjudicado tanto si convoca el 29 de noviembre, primera fecha posible de acuerdo con los plazos legales, como si decide prolongar la legislatura hasta primavera o incluso después del verano. El argumento de los populares es que el calendario judicial jugará en contra del Ejecutivo. Los procesos y decisiones pendientes que afectan al presidente, a su entorno y a su familia podrían aumentar el desgaste político, sumado todo ello a la situación en la calle y al descontento ciudadano con la vivienda y otros asuntos sociales. Desde su perspectiva, retrasar las elecciones no permitiría a Sánchez recuperar terreno, sino que daría más tiempo al PP para consolidar su ventaja y limitaría también la capacidad de Vox para imponer condiciones en una eventual negociación de Gobierno. Además, la reciente derrota parlamentaria del Ejecutivo en los dos decretos ley relacionados con la vivienda tampoco preocupa especialmente a los populares desde el punto de vista electoral. En el PP asumen que la izquierda intentará convertir el asunto en uno de los grandes ejes de la próxima campaña, especialmente para movilizar a los votantes jóvenes, contraponiendo a quienes defienden medidas contra la crisis habitacional con el bloque formado por PP, Vox, Junts y UPN, que votaron en contra. Mesura… y quinielas Los populares consideran, sin embargo, que ese enfrentamiento tendrá un alcance limitado. En su argumentación recuerdan que España sigue siendo mayoritariamente un país de pequeños propietarios, con muchas familias que poseen una o dos viviendas y que han transmitido durante generaciones la idea de comprar una casa…


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