Bajo el marco del choque político por la ‘ley de nietos’, así como por el auge de la cuestión migratoria con la crisis de Ceuta, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado una última propuesta que ha declinado en un nuevo choque con Moncloa: retirar la nacionalidad a los extranjeros que hayan cometido delitos graves. Asesinatos, terrorismo o violadores reincidentes son los perfiles a los que el líder de la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez ha referenciado para aplicarles una medida que estaría en disposición de ponerse en marcha si él alcanza el mando presidencial. El jefe de los populares así lo ha confirmado este martes durante un acto junto al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. De esta manera, ha avanzado que el PP trabaja en una proposición de ley orgánica para «adecuar la nacionalidad regulada en el Código Civil a la realidad europea con la que se podrá tipificar la nacionalidad a los extranjeros que cometan delitos graves. Una premisa que busca mantener la confianza en las instituciones y que, para ello, merece «un mínimo de requisitos de conducta» y de «confianza de un Estado» sobre una persona que viene de fuera. «Es el mayor acto de confianza, es el título más importante que puede dar un Estado, un pasaporte. (…) Esa confianza hay que mantenerla», ha defendido y, para lograr este objetivo, ha avanzado que el PP presentará ese proyecto de ley orgánica «para regular el otorgamiento de la nacionalidad, el mantenimiento de la nacionalidad y, en su caso, la pérdida de la misma». Una postura que viene a cuento del debate político en torno a la nacionalización, que guarda similitudes con la negativa de Génova a la ‘ley de nietos’ pero que, en este caso, refiere más profundidad con la población migrante. «Cuando a la persona a la que le hemos otorgado la nacionalidad pertenece a una banda criminal, a una banda terrorista, es reincidente en delitos graves como abusos sexuales, violaciones o asesinatos, lógicamente, tiene que saber que esa confianza se quiebra y que la nacionalidad será retirada», ha apostado Feijóo, quien ha enfatizado que si se «quiebra» esa confianza «no se puede seguir manteniendo ese acuerdo». Por ende, el expresidente de la Xunta de Galicia ha defendido que la nacionalidad no puede ser «un trámite administrativo», sino que ha de ser entendida como «un honor» que abre la puerta a los servicios públicos españoles y a la convivencia de nuestro país. Una propuesta que, según ha expuesto, «bebe de la ordenación jurídica de los países más serios de la Unión Europea» y que podrá instaurarse con «una vocación de permanencia». Con ella, a modo de ejemplo, ha augurado que pondrán tipificarse «los casos de pérdida de nacionalidad, para que la confianza sea mutua y todo el mundo sepa a qué atenerse», ha agregado. Moncloa tacha la propuesta de «descabellada» y alude a las encuestas Tras conocer el planteamiento de Feijóo, desde el Gobierno, tras el Consejo de Ministros, el titular…


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