El juicio por la conocida como operación ‘Kitchen’ afronta sus compases finales en la Audiencia Nacional con la presentación de los informes definitivos de las defensas. En este tenso contexto judicial, el programa Malas Lenguas ha abordado las últimas novedades de un proceso en el que la Fiscalía Anticorrupción mantiene firme su petición de 15 años de prisión para Jorge Fernández Díaz, quien fuera titular de la cartera de Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy, así como para otras figuras clave de la trama como el excomisario José Manuel Villarejo. Desde los exteriores de la sede judicial, el reportero Alberto Muñoz ha detallado los arduos esfuerzos de la defensa del exministro para desvincularle por completo de la trama parapolicial. Durante casi dos horas de exposición, el abogado de Fernández Díaz ha intentado convencer a la jueza de que su cliente «no sabía nada acerca de la operación Kitchen», solicitando formalmente su libre absolución. Esta férrea estrategia de defensa, tal y como ha recordado el periodista de Malas Lenguas, choca frontalmente con las pruebas recabadas durante la instrucción, especialmente con los comprometedores mensajes aportados por el que fuera su número dos, Francisco Martínez —considerado entonces un «hombre fuerte de Rajoy»—, quien le informaba puntualmente de los avances y hallazgos de dicho operativo clandestino. 🔴 #ÚLTIMAHORA: El juicio de ‘Kitchen’, en su recta final: la Fiscalía pide hasta 15 años de cárcel para Fernández Díaz. 💬 «Lo veo lentito, van despacito. Va llegando a la meta… Estamos ante el caso más grave de corrupción institucional», declara @JavierArocaA en… pic.twitter.com/G6C3wjfAzF — Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) July 22, 2026 El analista político Javier Aroca ha valorado el ritmo y las profundas implicaciones de este proceso judicial, destacando además la paradoja de que esta recta final coincida con un momento en el que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha centrado su discurso de balance del año precisamente en la corrupción. Sobre los tiempos de la Justicia, Aroca ha ironizado señalando que el caso va «lentito» y «despacito», en la línea de las «velocidades importantes en los últimos tiempos procesales». No obstante, admite que «parece que va llegando a la meta», aunque mantiene la incógnita de «si llega exhausto o llega todavía con ganas de seguir corriendo». Más allá de la lentitud procesal, Aroca ha sido categórico al calificar la magnitud de la trama: «Estamos ante el caso, en mi opinión, más grave de corrupción institucional, a la espera de lo que pase con el caso Montoro, de la historia democrática de España». Para justificar la gravedad de esta afirmación, el analista ha desgranado cómo en el Ministerio del Interior, el lugar «donde reside todo el poder que puede ejercer un gobierno democrático», se llegó a montar «una tienda de campaña de corrupción institucional». En esta red habrían participado de forma directa el propio ministro, su segundo al mando y una «infinidad de policías». El objetivo final de esta maniobra, según ha analizado Aroca, no era otro que crear un muro de contención para…


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